Decálogo de la Adolestreinta. Síntoma Nº2

Sí mis pequeñas bestias, lo sé, sé que estáis deseando leer el segundo síntoma de nuestro DECÁLOGO DE LA ADOLESTREINTA. Sé que cuando lo leáis diréis, que razón tiene la jodía ésta y sé que nos amaréis un poquito más si cabe...

Aquí viene el segundo de los 10 síntomas de una Adolestreinta total, que junto con la Sexilexia (enfermedad que sufrimos las chicas de la Adolestreinta y de la que ya os hablaré el próximo día...) es una enfermedad que me da más alegrías que tristezas, así que ¡¡BIENVENIDA SEA COÑO!!

Enga va...no os entretengo más viciosillos, que sois unos viciosillos. SÍNTOMA Nº2 o el dilema moral entre mascota, planta o novio...

2. Mejor sola que mal acompañada o como al final del camino siempre hay un gato



Sinceramente el que dijo por primera vez eso de "mejor solo que mal acompañado" triunfó como los Chichos. No creo que haya frase más trillada que esta, junto claro está al clásico "No sos vos soy yo...". ¡¡¡Enga ya primooo!!!

Este es uno de los síntomas en los que mejor se puede apreciar la diferencia entre los que viven la Adolestreinta en compañía o en soltería, a pesar de que ambos terminan siempre en el mismo punto (por que sí, asumirlo, a pesar de todo siempre terminamos todos en el mismo puto punto...pero mira que somos becerros...)
 
Aquellos que hemos llegado hasta aquí en soltería nos decimos eso de "mejor solos que mal acompañados" (porque reconozcámoslo, mal de muchos consuelo de tontos...) Nos da pereza escuchar la existencia del colega de turno cuando tú lo único que quieres es echar un kiki, seamos sinceras, o incluso hablar de nosotras mismas es como un horrror, ¡que ya me tengo muuu vista chaval!

Venimos resabidos por una antigua relación o simplemente estamos en pleno proceso de asexuamiento o de intentar convertirnos en hermafrodita como los caracoles, por si sirve eso de "yo me lo guiso yo me lo como", pero no, por mucho esfuerzo que hagas nunca termina por materializarse (otro gran chasco del siglo XXI, junto con el teletransporte).

Al final, todo esto nos lleva solo a un único camino: Te compras un gato (o en su defecto cualquier ser vivo que nos muestre un poco de cariño y dependencia y al que tú le puedas dar un poco de ese amor que te desborda por el escote. Y no, no valen los cactus).


En cambio los que llegan aquí embarcados en una relación se ven tiraditos en el sofá, compartiendo manta, peli y palomitas. Compartiendo piso y vida, repartiéndose las tareas de la casa y luchando por ver quién es el que saca la basura. Qué felicidad, cómo apestamos a rosa, cuan felices seríamos compartiendo nuestro amor con alguien, pero que pobres somos porque estamos en plena Adolestreinta ( y como estamos en esta segunda edad del pavo no te puedes responsabilizar de un ser que no sea mínimamente independiente, es decir, fuera bebés).

Todo esto, al final, te lleva solo y exclusivamente al mismo único camino: Te compras un gato (aplicable la regla anterior a cualquier bicho viviente). Cuánta alegría, cuánto amor, ya tenemos solucionado el próximo año en lo que a peleas se refiere...que afortunados que somos....

La cuestión es que al final te surge esa estúpida necesidad de compartir tu existencia con alguien, de creer en lo más profundo de tu ser que le importas a otro ser vivo (todo esto obviamente, para no beber solo en tu casa...). Y es triste, porque la gran mayoría nos conformamos con la personificación de la indiferencia y el pasotismo...un gato...

Y yo mientras...ojiplática perdía... 0_o
Mejor Sólo que mal Acompañado

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Habrá que consolarse...mejor quedarse a vestir santos que desvestir a g***p****as... jiji. Enhorabuena por el blog!!

beamijita dijo...

Pues si querid@ amig@. Pa aguanta subnormales una se compra un gato o un cactus que piden y molestan menos! :) Gracias por tu comentario y espermos que disfrutes con el blog!

 

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