Decálogo de la Adolestreinta. Síntoma Nº 5

¡Dios mío! Esto es como un parto... El Decálogo sigue y nos trae hoy uno de los pocos síntomas de la Adolestreinta en el que de verdad se percibe la diferencia de vivirla con o sin pareja... y es el mero hecho de tener que comprar comida y hacértela, para básicamente no desfallecer de hambre entre after y after...

La supervivencia es muy distinta si se vive sola o en pareja chicas...os lo dice una que lo sabe bien...

SÍNTOMA NÚMERO 5:

5. Búscate un hombre que te quiera, que te tenga llenita la nevera

Este es sin duda uno de los síntomas que diferencian a una treintañera soltera de otra con pareja, lo que diferencia a aquellos que están en plena Adolestreinta de aquel que se sabe con los pies en el suelo (o por lo menos uno de ellos...).

Y se resumen en LA NEVERA y sus CARACTERÍSTICAS, entre las que se encuentra, dimensiones, capacidad, cuánto de llena está y cuántos imanes posee. Pero sobre todo, en qué es lo que contiene. 


La nevera, esa eterna colega que está contigo en los momentos de bajón y desconsuelo y en los momentos de felicidad absoluta. Ella te ofrece lo que tiene sin pedir nada a cambio, pero la diferencia entre solteras y emparejadas es que a mí me ofrece medio limón viejo y a ella una estupenda botella de Lambrusco (¡¡encima de que la que no folla soy yo!!).

Qué pena da la nevera de una treintañera soltera y que alegría da la de una emparejada. Ahora mismo y lo digo en serio, si abres mi nevera veras una botella de vino (imprescindible), dos botes de salsa, dos huevos, queso y mantequilla...Vivo al límite colegas...(lo peor es que empecé a escribir este post hace mucho tiempo y a día de hoy vuelvo a mirar mi nevera. ¡Y TENGO EXACTAMENTE LO MISMO QUE OS ACABO DE DECIR! Que triste illo.)


 Si abres la nevera de alguna de mis amigas con novio se te caen las lagrimitas de la emoción, de ver comida casera, verduras y fruta y más de un tipo de bebida que no sea vino. Ellos se cocinan y se aman en la cocina (marranos...^.^). Para la gran mayoría es como un momento de relax, de "bueno tu haz esto mientras que yo hago esto...", en cambio para mi es más un "Joder, por qué coño no habrán inventado ya un robot que haga de comer..."

La diferencia: EL HOMBRE. Y es que, como bien dicen las madres sabias, a un hombre se le conquista por el estómago, pero lo siento, no le conquistas, le engollipas hasta la próxima... (podría buscarme un novio que me quiera y que me mantenga llenita la nevera, pero que queréis que os diga...me da pereza y así me mantengo en línea!) ;)
 





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